Entre la tierra y el vino, la uva

agosto 19, 2022

Para elaborar un buen vino, se requiere de una buena uva, con esta premisa debemos conocer cuáles son los factores que afectan en la calidad de la uva, en principio son cuatro: Suelo, Clima, Terreno y Riego aunque en muchas oportunidades el vino que llega a nuestras manos siempre va a tener la firma de su enólogo que es quién dictará las pautas para su época de vendimia, mezcla y maduración.

Pero empecemos por el Suelo, cada variedad de uva presenta sus propias exigencias con respecto al suelo, unas los necesitan calcáreos, otras de granito o pizarra. Sin embargo, por lo general, las mejores uvas provienen de vides plantadas en suelos no fértiles de drenaje libre donde las parras necesitan desarrollar profundas raíces para obtener agua y nutrientes esenciales para la vida.

Otro factor importante es el Clima, de igual forma cada variedad de uva necesita ciertas condiciones climáticas para su crecimiento y calidad, unas requieren mucha exposición a la luz solar para madurar y no resultan adecuadas para climas frescos, mientras otras necesitan situaciones extremas para su crecimiento. Un clima ideal para el desarrollo de las uvas es con una primavera sin heladas ni granizo, un verano cálido y seco, una temporada de maduración lenta y prolongada con una cosecha sin lluvias y un invierno frío.

El Terreno es importante para el desarrollo de la vid, quizás la diferencia principal entre el Viejo o Nuevo Mundo sea este aspecto, en el Nuevo Mundo existen grandes extensiones de terreno donde se cultivan una o varias variedades de uva, sin embargo en Europa los espacios son más reducidos y por ende los controles sobre las cepas y su producción son más delicados, acá es donde aplica el termino conocido como Terroir que no es más que una extensión geográfica bien delimitada y homogénea que presenta alguna particularidad llamativa en su producción agrícola. Este término se ha empezado a utilizar en el Nuevo Mundo, quizás para darle más prestigio a un determinado vino precisando el origen de su cepa.

Las pendientes elevadas presentan más horas de luz solar que las llanuras, sobre todo si miran al Ecuador, de igual forma, en los países calurosos, los mejores viñedos se encuentran ubicados en la cima de pendientes de valles donde se benefician de un clima más fresco. Cuando un viñedo se encuentra cercano a una laguna, río o el mar, los nutrientes que aportan sus aguas así como la influencia sobre el clima le dan a la uva características muy particulares.

El Riego en el cultivo de la vid debe ser controlado y principalmente ocurre en la temporada de crecimiento, la cantidad de agua debe corresponder con las extensiones de los viñedos y la densidad de plantación, normalmente se utiliza el riego por goteo, el exceso de agua puede afectar a la uva y por ende a la calidad del vino.

Otros factores importantes a considerar son: la selección de variedades a cultivar según el terreno y clima, la densidad de plantación, el método empleado para la poda, el ciclo del viñedo, la forma de recolección y traslado a la Bodega.

Hagamos mención de algunas variedades de uvas, no queda claro de cuantas variedades de uvas existen aptas para producir vinos, unos hablan de 100, otros de 300 y hasta de más de 1000, acá presentamos una pequeña selección, seguro se nos pasa alguna importante pero muchas lo son y esta lista sería algo extensa para el espacio que podemos tener.

Uvas Tintas

Cabernet Sauvignon: Produce tintos afrutados, sus aromas y sabores típicos: grosella negra, cereza, mora, chocolate, pimienta negra, pimentón, aceituna verde, menta, eucalipto, cedro, viruta de lápiz, caja de cigarros.

Merlot: Produce tintos afrutados, sus aromas y sabores típicos: mora, ciruela madura, grosella negra, chocolate, cereza negra, pimienta negra, café, menta.

Pinot Noir: Produce tintos suaves y blancos espumantes, sus aromas y sabores típicos: frutilla, frambuesa, ciruela, cereza, trufa, animales de caza.

Syrah/Shiraz: Produce tintos potentes, aromas y sabores típicos: violetas, cuero, bayas, ciruela, regaliz, pimienta negra, chocolate.

Tempranillo: Produce tintos afrutados, aromas y sabores típicos: frutos negros, frutilla, azúcar morena, cacao, vainilla, especias, tabaco, hierbas.

Zinfandel/Primitivo: Produce tintos potentes y rosados, aromas y sabores típicos: mora, frambuesa, cereza, frutas secas, especias, dátiles, menta, pimienta negra.

Uvas Blancas

Sauvignon Blanc: Produce blancos fuertes y picantes, suntuosos e intensos, aromas y sabores típicos: pasto fresco, esparrago, pimentón verde, pomelo.

Chardonnay: Produce blancos neutros, suntuosos e intensos, espumantes fuertes y picantes, aromas y sabores típicos; limón, melón blanco, nuez, manteca caramelizada, frutas tropicales, especias.

Riesling: Produce blancos fuertes, picantes y dulces, aromas y sabores típicos: floral, durazno, manzana verde, lima, miel, querosén.

Semillón: Produce blancos suntuosos, intensos y dulces, aromas y sabores típicos: grama, cítrico, lima, higo, pera, ciruela, melón verde, miel, flan, nuez.

Moscatel: Produce blancos aromáticos, dulces y espumantes, aromas y sabores típicos: manzana verde, melocotón, albaricoque, corteza de cítricos, flores blancas cómo jazmín y azahar.

Chenin Blanc: Produce blancos neutros, suntuosos, fuertes, picantes y dulces, aromas y sabores típicos: manzana, heno, cera de abejas, almendras, lana húmeda, guayaba, melón, pera, higo.

Es importante destacar que las características acá descritas son referentes a la uva, sin embargo, la vendimia, la forma de elabora el vino y su guarda, pueden variar, modificar o aportar características que solo se verán reflejadas al momento de servir y degustar el vino que hayamos seleccionado.

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