Los rosados están de moda

septiembre 5, 2021

Desde hace un par de años los vinos rosados han venido ganando participación en el mercado, tanto así que una tercera parte del vino que se consume en Francia es rosado, ahora bien, a que se debe este fenómeno, quizás porque hemos aprendido a entenderlo y a tomarlo, dejando claro que el tono no dice el sexo, es para todos, y lo mejor que resulta un excelente acompañante en las comidas.

Vamos a entender cómo se elabora un vino rosado, del vino tinto tiene las variedades de origen y parte de su coloración y del vino blanco su constitución, su ligereza y afrutado.

Los vinos rosados se elaboran siguiendo dos técnicas:

Vinos rosados de vinificación en blanco 

Las uvas tintas son tratadas como si fueran blancas en las operaciones de estrujado, escurrido y prensado, pero sin limitación en la maceración, que normalmente se toma muy en cuenta en los vinos blancos.

Vinos rosados de maceración parcial (También llamados claretes, «vinos de café », «vinos de una noche»)

El rosado también puede obtenerse como subproducto de la fermentación del vino tinto, empleando una técnica conocida como sangrado (saignée). Cuando el productor desea dar más taninos y color a un tinto, puede retirarse parte del zumo rosa en una etapa temprana. El tinto que queda en las cubas se intensifica al reducirse el volumen total, y el mosto de la maceración se concentra. El zumo rosa que se sangre puede fermentarse separadamente para producir vino rosado.

Entre las uvas que pueden hacer excelentes vinos rosados se encuentran Garnacha, Tempranillo, Cinsault, Sangiovese, Malbec, Cabernet Sauvignon y Pinot Noir, son ideales para ello.

El vino rosado viene en botellas transparentes, por lo que el color te puede decir mucho. Las tonalidades del vino rosado son muchas y sutiles. Dependen de la variedad de la uva, el tiempo de maceración y los deseos del elaborador. Van desde el sonrosado (blush, de creación californiana) hasta un color cereza brillante, pasando por diversos tonos de salmón y rosados propiamente dichos. Es interesante destacar que el nombre francés, rosé, se ha generalizado bastante en todo el mundo.

Los rosados más oscuros pueden transmitir al paladar sabores más afrutados. Entre los sabores que se pueden distinguir están el de cambur, limón, mandarina, granada, patilla o melón. Además de eso se pueden percibir toques más sutiles como el de moras, cerezas, fresas o arándanos. Así tendremos en un mismo vino las características de un vino blanco y un vino tinto.

No podemos negar que el rosado es un vino «difícil», porque está lleno de sutilezas en el aroma, el sabor, el color. No es de fuerte intensidad en ninguno de dichos aspectos, sino que cada uno debe ser apreciado básicamente por sus matices. Los vinos rosados son muy sensibles a la compañía, que tienen al momento de tomarlos. No es lo mismo una parrillada que un plato de pasta con salsa de tomates. Con la primera carecerá de presencia, pero con la segunda irán muy bien.

El vino rosado es un aliado perfecto para acompañar diferentes platillos, puede ser un excelente acompañante para embutidos o quesos cremosos y suaves,  también es ideal para pescados o carnes ahumadas.  Si la opción son mariscos es excelente o si la preferencia es un plato a base de cerdo hace una buena combinación  e incluso puede ser tomado con una sencilla ensalada.

Algunos consumidores estiman que los vinos rosados deben tomarse ligeramente refrescados, es decir, con un paso por la nevera o el enfriador. Como referencia, su temperatura debe ser inferior a la de un vino tinto (16/18º) y superior a la de un blanco (8/10º).

Es hora de tomarse un vino rosado, piense en un plato que desee preparar y vaya en armonía con el vino, invite a alguien especial y disfrute de una rica velada, después nos cuenta como le fue. ¡Salud!

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